Todo arranca con una idea, una pista que señala un posible punto de partida. A veces es una mesa que se quiere conservar, un silloncito heredado, un mueble, un objeto de valor -valor objetivo o subjetivo-; otras es la visión fugaz de algo en un escaparate explicada después con ejemplos y aproximaciones; puede que una foto, unos recortes de revista... Todo ello tiene el sentido que para un náufrago el mensaje que le llega en la botella.
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| Aquí, la descalzadora verde marcó la pauta a seguir |
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En la alfombra se dieron cita los cuatro colores que estructuraban la decoración.
Le sigue un proceso en el que a menudo se van sucediendo cambios, aunque en el caso del saloncito con descalzadora verde la fidelidad se mantuvo hasta el punto de que la pequeña butaca determinó el color de los sofás (que iba a ser otro).














































